Otoño

La convocatoria tuvo poca respuesta, pero sí éxito. Dos dispuestos a pasar un buen día son inbatibles. La propuesta era la Senda Ecológica de Canencia; pero cual, la “normal” o la “alternativa”?. Quien nos conozca ya sabe la respuesta.

  Ayer llovió (parece que mañana también) así que hoy era el día, todo limpio y reluciente, el musgo pletórico, los abedules y los helechos cambiando de color, los acebos llenos de bolitas rojas y los pinos con ese color tan suyo que cuando están mojados resulta más cálido. Todo ello acariciado por unas nubes bajas que iban y venian abriendo y cerrando ventanas. Sólo faltaba el olor a setas.

                                            Por un precioso camino (habeís leído bien) llegamos a la Chorrera de Mojanavalle que de momento está en chorrito, después de pasar por el Abedular a donde llegamos por un pinar trufado de tejos. Continuamos hacia La Perdiguera pasando por el espléndido corral que está en las praderas por encima del Chorro. De ahí para arriba nada; La Najarra no se ve, La Perdiguera tampoco…..estamos bien, mira por donde el GPS sirvió para algo; en estas situaciones no tiene precio.

   Continuamos andando, el airecillo y la niebla húmeda no eran la mejor invitación para sentarse a comer. Salimos de la nube, charlando y disfrutando de las vistas nos acercamos al Puerto con intención de tomar el bocata allí, pero…..era tal el guirigay que espantados y casi a la carrera subimos hasta un sitio que acabábamos de pasar muy bonito y solitario.

           Día perfecto a pesar de todo.

 

Anuncios
Publicado en Salidas

Fin de semana excepcional

Empezemos por contar que cuatro componentes de nuestro grupo habitual intermitente, se ha ido al Pirineo Aragonés en busca del Monte Perdido. Uno de esos que está en la agenda de todos pero que por una u otra razón va quedando pendiente. Por lo que cuentan se lo pasaron muy bien. Subieron por la Senda de Los Cazadores y la vuelta la hicieron por el Valle de Ordesa, se puede pedir más?. En el Goriz, petado como casi siempre, disfrutaron de una estupenda “suite” y con un día espléndido se fueron a la cumbre. Peeero lo mejoooor (siempre optimistas) es que de regreso a Torla se vieron detenidos bastante, bastante rato, por una manifestación de vacas que ocupaba de lado a lado la carretera.

 

Un capítulo más de la azarosa vida de los Denalianos, espectacular.

-oooooooooooooooooooo-

Por otra parte los de andar por casa, nos fuimos con la mente abierta. Nos acompañaban unas amigas que a lo mejor se unen al grupo, así que para no asustar aplicamos el “vamos viendo”. Seguimos en “veroño”, hacía calor que para subir cuestas no es lo ideal pero……

  Empezamos por subir a La Najarra desde el Puerto de La Morcuera (muy arregladito), saludando al mogollón de cabras que andaban por la zona más pedregosa que es lo suyo. Al llegar a la cumbre, fué gratificador ver que también nuestras invitadas se extasiaban con las vistas, desconocidas para ellas; el día ayudaba mucho. De allí pasando por el Refugio (bastante deteriorado) continuamos hasta Los Bailanderos, mientras una escaladora que nos acompañaba, se sorprendía de las estupendas (aunque pequeñas) vías que se pueden hacer en las mágnificas piedras de la vertiente sur. Tras un momento de duda continuamos hasta Asómate de Hoyos donde hicimos el alto para comer mientras disfrutábamos de la buena temperatura y el entorno.

   Para el regreso optamos por volver por el mismo camino hasta el Collado de la Najarra (el aire aventurero estaba bastante ausente) y de ahí al Puerto por el camino habitual, mientras las cabras nos vigilaban desde sus dominios.

        Buen día. A ver que nos depara el futuro.

 

 

 

Publicado en Salidas

Unos por aquí, otros por allá

Las agendas personales (que bonito queda) han propiciado que unos tuviesen disponible el sábado y otros el domingo, así que vamos a ir por partes.

         EL SÁBADO unos cuantos se dieron cita para dar una vuelta por La Pedri. Subiendo del Tranco a La Dehesilla se encontraron a dos lidiando con El Tolmo. Pasaron por el Yelmo para volver al punto de partida. Dicho así parece poca cosa, pero puntúa doble porque por lo visto pasaron mucho calor y eso machaca mucho.

 

EL DOMINGO otros pocos fuimos de paseo por Cueva Valiente. Por casualidades de la vida los tres, de la misma ciudad, aprendices en su día de un cierto estilo de hacer montaña que se da en aquella esquina del mapa.

             El caso es que milagrosamente fuimos capaces de hacer enterito el tramo del GR88 desde S. Rafael al Collado del Hornillo, de Segovia a Ávila sin control. Continuamos subiendo por un sendero hacia un cerro lleno de trincheras, parando de vez en cuando en algún “balcón” observando y comentando lo que teníamos a la vista. Subiendo el último tramo paramos a charlar un rato con otros caminantes encontrados en La Bola la semana pasada. Por fin la cima, llena de colores; pocas veces hemos visto tanta gente por allí. Por cierto, algúnos cafres arrancaron la puerta metálica del refugio, la foto es del año pasado; mejor no hacer comentarios.

         En realidad nuestro objetivo era la propia cueva. Desde arriba no es fácil pero sí entretenido; así que por donde mejor pudimos y casi rodando llegamos al punto de acceso que cada vez está mas complicado. El matorral ha crecido y espesado mucho, da la impresión de que no se puede pasar peri sí. Estába preciosa y….sin mosquitos!!. Al rato un grupito que la andaba buscando precisó de nuestras indicaciones para llegar. Allí los dejamos después de darle las pertinentes instrucciones para llegar a la cima por un sendero como Dios manda, que lo hay.

   Bajamos al Peñoncillo, donde dimos buena cuenta de la pitanza charlando sobre nuestros lugares y amigos comunes, fué muy divertido. Continuamos en busca del camino que baja desde el Collado de La Gargantilla  y de paso, encaminamos a una pareja despistada hasta nuestro comedor, otra buena acción del día.  Ya entrando en S. Rafael y comentando la estética de los diferentes casoplones que nos íbamos encontrando, fuimos a aterrizar en una estupenda terraza para rematar.

   

Día perfecto, calor ni un poco.

 

 

Publicado en Salidas

Por el Abantos

El tiempo no termina de estabilizarse; por suerte las mañanas están agradables y tranquilas, así que madrugamos un poco más de lo acostumbrado para terminar pronto.

       Para hoy teníamos varias alternativas, pero después de mirar para arriba y uno que tenía que volver temprano, nos decidimos por el Abantos. Elegimos el camino menos frecuentado, quizá el más duro y que más nos gusta. Por la Solana del Barrancón subimos poco a poco, después de negociar con unas vacas enseñoreadas del camino. Lo que faltaba! con la pereza del verano aún por sacudir y ahora esto, señor, señor. Llegados a una cierta altura se remansó la cuesta, tomamos aire, le hechamos un vistazo a Cuelgamuros, dimos un par de tragos y…. nos fuimos en busca de los pozos de nieve.

   Cumplida la misión continuamos hasta enlazar con el camino que viene o va, según se mire, al Puerto de Guadarrama. Unos cuantos pasos más y allí estaba la cumbre esperando por nosotros y tropecientos más que llegaban por los caminos habituales. Allí nos dejó nuestro compañero de la prisa mirando el Monasterio, bañado por una extraña luz que le daba un aire un poco inquietante. A todo esto el cielo se había ido llenando de nubes y en el llano a lo lejos se veían caer un par de chaparrones, por lo que decidimos acortar un poco la ruta. Paramos a comer más abajo con el sonido de algún trueno que otro por encima de nuestras cabezas.

   Volvimos a cruzarnos con las vacas a las que saludamos como a viejas conocidas y al coche. Salió una buena excursión con un desnivel y horario aceptables para la reentré.     Ya en la A6, caían unos goterones….

 

Publicado en Salidas

Al techo

Estamos en medio de un tiempo revoltoso. El sábado estaba gris, lluvioso y con aviso de tormenta pero no fué impedimento para convocar una salida; siempre se apunta alguien. Al final de tres quedamos dos y tempranito en una mañana radiante, sin una nube nos fuimos a Cotos. El plan era estar como muy tarde de vuelta a las cuatro, que no nos gusta nada acabar corriendo perseguidos por rayos, truenos y apedreados por granizo furioso.

   Como uno de los dos nunca había subido a Peñalara, no lo pensamos más y empezamos a andar pista arriba cruzándonos con algún que otro corredor; como madruga esta gente!. Plantas, árboles y piedras relucientes, el camino bien lavado….era evidente que había llovido bastante. Acompañados de una suave brisa llegamos a la Hermana Mayor donde paramos un rato a ver el panorama y de paso observando como el cielo se iba tornando gris. Desde la Hermana Mayor vimos la Laguna Grande aún bastante tranquila. Al rato continuamos hacia Peñalara donde había un pequeño grupo.

           Nos asomamos al camino de Claveles pero decidimos dejarlo para otro día, las nubes cada vez más espesas rozaban Cabezas. Bajamos a Peña Citores donde enredamos un rato por las trincheras y paramos a comer sentados en unas piedras bajo un sol cada vez más tibio y un aire más fresco.

          La Senda del Batallón Alpino nos devolvió a Cotos sin novedad y ya camino del Puerto de Navacerrada unas cuantas gotas mojaron el parabrisas del coche.

Publicado en Salidas

Septiembre

Poco a poco vamos retornando de las vacaciones. Con buen ánimo porque el calor aún aprieta, se organizó una vuelta desde La Barranca hasta La Bola pasando por la siempre divertida (para unos más que para otros) Cuerda de Las Cabrillas. Buen modo de sacudirse la pereza veraniega.

                                    Además hubo un hallazgo casi prehistórico, veáse el abrelatas de la foto.

 

Continuara….

 

 

 

Publicado en Salidas

Doblando Agosto

Por afortunada casualidad ayer nos encontramos con alguno de los menos habituales. Dispuestos a pasar un buen día ni cortos ni perezosos pensamos en subir a Peña Citores desde el Puente de La Cantina.

   Emprendimos el camino que más nos gusta, con tranquilidad que estamos en agosto. Sube sin perdón siguiendo una línea casi recta, entre pinos y a resguardo del sol a primera hora de la mañana. Sorprendentemente encontramos a otros entusiastas en esta ruta poco frecuentada, unos corriendo y otros andando. Conquistados los 600 primeros metros y ya bastante acalorados, paramos a curiosear una antigua construcción bélica que hay en Majalgrillo, donde aprovechamos para repostar el líquido que gota a gota habíamos ido dejando por el camino.

   Con nuevo brío continuamos subiendo en busca del refugito, situado un poco por encima de los 2000m, donde fuimos obsequiados además de con unas excelentes vistas con un aire fresco de primera. Poco menos de 200m faltaban para la cumbre, pero viendo la solanera que teníamos por delante, decidimos dejarlo para otro día y volver al resguardo del bosque;  algo de sentido común aún nos queda. Desde allí mismo un sendero se despeña ladera abajo y……por donde bajar sino?, se ve que la pendiente de la subida no fué suficiente, esta era aún mejor!!!. El suelo estaba lleno de pequeñas piñas traidoras, piedras, arena, palos… así que entre algún “huy” que otro llegamos a una pequeña pradera, con su regato y todo,  donde además de comer echamos una pequeña siesta. Continuamos el entretenido descenso entre enormes y verdes helechos (nos faltó un machete), pinos y acebos, hasta que casi llegando al coche recobramos la posición ideal que para andar se nos supone a los humanos.

  Resumiendo, fué una esforzada, entretenida y sobre todo estupenda excursión.

Publicado en Salidas

Veraneando

Pudiera parecer que estamos desaparecidos, en cierto modo sí. El verano es tiempo de dispersión; hay que asomarse al mar, ir a las fiestas del pueblo o algún destino exótico. Bueno el caso es que ya nadie está un més entero de vacaciones y ese ir y venir propicia que al menos dos, queden para dar una vuelta. Siete Picos, Las Canchas, El Telégrafo eso sí, siempre buscando la sombra que el sol quema, son algunas de las vueltas que hemos dado.

  Siguiendo esta máxima ayer fuimos hasta Valsaín para, por las Peñas de La Chorranca, subir hasta el Chozo Aranguez; a la sombra casi hasta la misma puerta. Empezamos a andar con buena temperatura por el bosque aún verde. Entre robles primero y pinos después, ganando altura llegamos a La Chorranca que baja bastante bien de agua para la altura del año en que estamos. La rebasamos y fuimos en busca de un camino para llegar al Chozo; llegamos casi sin darnos cuenta. Había un grupo de ciclistas y algún andarín. Parece que vamos mejorando, a pesar de que cada vez va más gente por allí aún se mantiene bastante limpio y entero.

  Eran las doce; el aire y la altura nos hacía sentir cómodos pero el sol que nos daba en la cabeza, estaba produciendo un efecto un tanto pernicioso mientras obsevábamos la achicharrada pedrera que Claveles y Peñalara han dejado caer con el paso del tiempo. Nos oímos decir: “por aquí por allí se pueden subir sin problema hasta la Majada Hambrienta”. Por suerte antes de atacar, una mirada atenta nos mostró una buena tormenta en la zona del Reventón y una aproximación de nubes con dudosas intenciones acompañadas de un aire revoltoso. No le dimos más vueltas al fin y al cabo las piedras quedaban ahí, así que  emprendimos la bajada acompañando a un arroyo que, hasta su encuentro con otro, propiciaba una pequeña y sombreada pradera donde comimos acompañados por el sonido del agua.

                              Comentando que la tarde parecía mejorar, reanudamos la marcha buscando el lado menos vertiginoso de la ladera en la que estábamos, para evitar la pista que es por donde van los demás. Lo que empezó como un divertimento acabó como una necesidad, buscando la linea recta para llegar lo antes posible. El cielo estaba oscureciendo y se oían truenos cercanos; ya cerca del coche empezaron a caer unos buenos goterones mientras algún rayo amenizaba la fiesta.

                                          Nos salió bién, quedaba liada una buena.

Publicado en Salidas

De sorpresa en sorpresa

Como todos los veranos el grupo anda desperdigado. Entre idas y venidas algunos nos encontramos y pensamos que no era mala idea una vuelta por Siete Picos. Por exigencias del guión (entiéndase la vida) no podíamos salir muy temprano y tenía que ser un paseo tranquilo.

Temiendo encontrar el gentío habitual (el parking lo presagiaba), emprendimos la marcha tranquilamente dejando a nuestra izquierda el rastro del pequeño hoyo glaciar que hubo un día por allí. La sombra de los pinos y el airecillo reinante nos ayudaron a subir sin sofocos; una vez arriba, coser y cantar. Primera sorpresa, solamente cuatro personas.

  Continuamos la senda y encontramos una pareja atascada, los acompañamos un rato hasta el primer camino que bajaba; se ve que tanta piedra junta no era lo suyo. Llegando al Collado Ventoso otra sorpresa, sólo un par de personas y los caballos de siempre.  Subimos a nuestro comedor de verano en el Cerro Ventoso, con los pinares de Valsaín a nuestros piés y las vistas que corresponden. Al cabo de un rato bajamos al Pto. de La Fuenfría, otros cuatro despistados. Por el camino Smichd apenas nos cruzamos con media docena de personas y las cafeterías del Puerto estaban casi desiertas. Seguía habiendo muchos coches en el parking, donde andarían?, un misterio.

  Nuestro plan de sol por la mañana y sombra por la tarde salió mejor de lo previsto porque el aire que corrió todo el día impidió que nos acalorásemos más de la cuenta.

Publicado en Salidas

Cambio de comedor

Otra vez a cenar en los altos, y eso que el calor no aprieta todavía, pero….. Esta vez se apuntaron además un par de jóvenes, hijos de alguno de los participantes. Eso nos gusta porque a veces estas aventurillas pueden servir para crear afición, y si no que se lo pregunten a algunos.

           El objetivo era la Peña Pintada al estilo Denali; esto es un “pa´rriba”, aprovechando viejos senderos, y por allí había uno bien marcado del que dan fé los más viejos del lugar, o sea del Club. Desde el punto convenido se inició la ascensión, corta pero bastante pindia, que a alguno hizo resoplar; y eso que iban bastante entretenidos buscando los hitos que no tiraron el tiempo o las vacas. Llegados arriba sin más novedad buscaron refugio del aire serrano para cenar sin coger una pulmonía. Vista la puesta de sol, bajaron hasta el Mirador de Las Canchas aprovechando las últimas luces y disfrutando de la tranquilidad reinante. Para continuar tranquilamente por la pista, al coche y a dormir encantados de la vida.

               Más o menos me lo contaron así y lo traslado para disfrute general.

 

Publicado en Salidas