Mondalindo

La mañana del domingo muy bonita no estaba y tampoco prometía mucho, así que tras un cambio de impresiones decidimos ir a Bustarviejo, con la esperanza de que aquella zona estaría menos negra.                                                                                                                Dejamos el coche en el Collado del Parque y emprendimos el camino de la Mina de Plata a donde llega un cómodo y ascendente camino. Después de curiosear un rato por allí, continuamos subiendo por un senderito, cada vez menos visible, hasta el Collado Abierto.Vall Torre  IMG-20151018-WA0013    La buena suerte nos suele acompañar y las nubes iban subiendo a la par que nosotros por lo que podíamos ver el oscuro panorama y los bonitos colores del otoño. Desde allí, seguimos el cordal hasta llegar a la cumbre del Mondalindo que entre otras cosas tiene una estupenda vista de La Cabrera. De repente apareció una espesa niebla y bajó la temperatura, por lo que nos fuimos en busca de un lugar mejor donde comer. Encima del Cancho, unos 200m más abajo, hay un espléndido balcon que en ese momento estaba despejado, no lo pensamos más y allí nos colocamos. Los más sibaritas sacaron el hornillo para calentar unas migas, y otros el correspondiente bocata. Estábamos en pleno festín cuando vimos venir a lo lejos una negrísima nube a toda velocidad soltando agua. Nos preparamos para aguantar el chaparrón, que había que terminar de comer, pero oh sorpresa! cuatro gotas y pasó de largo. Después de una fuerte bajada a ratos y cerca del pueblo, un agresivo perro de los que “no hacen nada” (siempre dicen los dueños) nos enseño los dientes gruñendo y con cara de mala leche, peligros de la civilización .

Torre del Molino       R3      Vertice  Estábamos guardando los bártulos en el coche, cuando se nos acercó un tipo con look casual-montañero cuya carta de presentación fué que era un “experto alpinista y esquiador”, italiano por más señas. Pedía información sobre pistas de esquí alpino, de fondo y rutas para raquetas. Alguna idea tenía del país (este) y comentó extrañado que no comprendía como no estaba todo el monte lleno de cañones de nieve y pistas (como en toda Europa). El diálogo fué surrealista, jugoso y largo de contar. De repente dió las gracias y se fué dejándonos asombrados y felicitándonos por vivir en un país tan primitivo. Repuestos ya dentro del coche y comentando el suceso muertos de risa, nos internamos en el más espléndido chaparrón de los últimos tiempos que sirvió para enterarnos de que nuestro coche también es anfibio.IMG_20151018_140152428   IMG-20151018-WA0004

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