Peñalara

Subiendo hacia Cotos se veían caer grandes chaparranes sobre Cabezas, gotas de lluvia en el cristal, la carretera mojada y con un componente en el grupo que se aturulla cuando ve tres piedras juntas (va mejorando) nos pareció más prudente ir en busca de un camino fácil, no fuera que volviese a llover.

img-20160925-wa0027   img-20160925-wa0029      A Peñalara pues. !Mon Dieu! El camino de la Laguna Grande era como la vuelta ciclista, una serpiente multicolor; pero lo más sorprendente era el run run que flotaba en el aire de tantas conversaciones. Aceleramos el paso todo lo que pudimos y sin atropellar a nadie llegamos a la Laguna. Con permiso de una amable vigilante que por allí había la rodeamos (la laguna) para ir al Zabala. Sorpresa, sólo había un señor y un rebaño de cabras que apenas se distinguían entre las piedras y que debían estar como nosotros, espantadas. Haraganeamos un rato disfrutando de la tranquilidad y del día que se iba arreglando, a la vez que reuníamos el valor para subir  por el sendero entre las Dos Hermanas hasta el cordal. Tal como suponíamos nos encontramos con un ir y venir de lo más entretenido. La variedad de modelos de vestimenta, calzado, joyerío, tocados, perfumes y algún bolso casi nos provoca una crisis, iríamos vestidos para la ocasión?. A la carrera (es un decir) hicimos cumbre, foto, vistazo alrededor y bajamos a paso ligero en busca de un poco de tranquilidad.

hoya-zabala     penalara  En Peña Citores encontramos un espléndido balcón de piedras amontonadas donde ¡al fin sólos! nos sentamos a comer. Al sacar las viandas en una descontrolada maniobra rodaron unos tomates que se tragaron las grietas “cachis”…., el año que viene pasaremos a ver si hay una tomatera. Cuando nos pareción enfilamos la Senda del Batallón Alpino y solitos llegamos a Cotos. Sólo nos cruzamos con una joven pareja al principio del camino que subían playeros y calcetines en mano, debían pertenecer a esa nuevo movimiento de los que pregonan la maravilla de correr descalzos por ahí. ¿?. Bueno, otros se abrazan a los árboles, se entierran hasta las rodillas o andan como nosotros por ahí, sin provecho alguno aparentemente……

img_20160925_143652746   bola                          Uff casi todo el día corriendo, suena fatal pero nos gusta más el canto de los pajaros, el sonido del viento, el olor del tomillo…….

 

 

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