Caminando por tres provincias

Las tres participantes comenzamos a caminar a las 9:15 de la mañana de un espléndido sábado. Tuvimos una gran suerte, soleado, despejado y muy buena temperatura (excesiva para ser marzo) y aprovechamos todas esas buenas características del día.  La verdad es que es una ruta curiosa, no solo por la vegetación,  los pinos que hay en la zona parece que van a abrazarte  con sus ramas extendidas sino por la parte histórica que en ella puedes descubrir, es la ruta de los bunkers, refugios y trincheras.                                                                        Comenzamos la suave subida hacia el Cerro Piñonero con un bonito concierto de pajarillos que dan la bienvenida a la primavera y porque no, a nosotras tres también. En seguida llegamos al cerro y allí pudimos disfrutar de una bonita vista subidas en un antiguo bunker que hoy sirve de mirador: el pantano de la Jarosa, el Valle de los Caídos y todos los pueblos de la zona.

       Continuamos nuestra marcha junto al muro o cerca de él, ahora más relajadamente hasta llegar al Collado de la Gasca donde cruzamos la puerta hacia el otro lado que, por supuesto, dejamos cerrada. Vamos saltando de una provincia a otra, de Madrid a Segovia y empezamos el ascenso hacia uno de nuestros objetivos, Cabeza Lijar. Aunque es el mayor desnivel de la excursión, no resultó nada complicado y cuando quisimos darnos cuenta entre conversaciones y risas llegamos al gran mirador que supone Cabeza Lijar, donde paramos para disfrutar de las grandes vistas y beber un poco de agua. Este pico  se ubica entre las provincias españolas de Ávila, Madrid y Segovia. Bajamos hasta el siguiente collado y siguiendo el límite de provincias, en esta ocasión Ávila y Madrid, llegamos al Cerro de la Salamanca. Allí se mantiene aún en pie pero en ruinas por los destrozos de personas no cuidadosas, el bonito refugio que lleva el nombre del Cerro de La Salamanca. Como la ruta no podíamos alargarla mucho aquí pusimos rumbo a Puerto del León.

   Pero la vuelta no la hicimos por el mismo camino que la subida al Cerro, decidimos rodearlo por la otra vertiente  hasta llegar al Collado de la Mina y  desandar lo andado hasta llegar al coche. La excursión tuvo su premio, nos fuimos a tomar un pequeño refrigerio un una animado bar.

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