Huyendo del marrón

Vaya por delante, que teníamos que estar en Gredos rematando el cursillo que el mal tiempo impidió realizar en su totalidad hace unas semanas. Está claro que planear a largo plazo es arriesgado, hubo que suspenderlo porque la previsión era de mala a peor. No sabemos si tenemos algún gafe o es casualidad. Históricamente hemos tenido mucha animación por allí: ciclogénesis explosiva, vendaval de los que levantan las piedras, el diluvio casi universal…., bueno tambíen algún día soleado.

         Eso no quiere decir que nos quedásemos en casa. A ver que daba de sí el día (curiosos que somos), llegamos al Valle de La Fuenfría. Pocos coches, lo que empieza a ser una rareza, y un pájaro carpintero muy afanado en lo suyo nos recibieron en una (en principio) soleada y bastante templada mañana. Valle arriba llegamos al Pto de La Fuenfría con intención de subir al Montón de Trigo. Pensábamos que tendría más nieve, pero daba igual estaba bonito como siempre. Subimos el Minguete haciendo alguna foto, con un ojo puesto en el camino y otro en unas feísimas y espesas nubes que parecían venir corriendo desde el SO. Vaya que corrían!!, en un periquete desaparecieron, Machotas, Abantos, Cuerda Larga entera….., el sol y el termómetro cayó de repente; el Montón será el siguiente pensamos  efectivamente, ni cinco minutos tardó. Ya no está, ¿y ahora que?. Media vuelta para empezar.

    Por Peña Bercial llegamos al Coll de Marichiva en compañia de un cortante vientecillo, ligeros girones de nubes y un ambiente cada vez más húmedo (dectado por el infalible sistema de “se me riza el pelo”). Mal día para comer al aire libre, así que una rápida bajada solucionó el problema. Llamamos a un compañero habitual que estaba trabajando por si se apuntaba a comer y como si,  todos juntos dimos buena cuenta del menú. Viendo el marrón que habíamos dejado atrás, pensabámos en los que se quedaron en la nube con la  sonrisa de suficiencia que nos dedicaron. En respuesta a su pregunta (les habíamos adelantado anteriormente) de por qué volvíamos, dijimos que no nos gustaba la evolución del día y siguieron para arriba. Nosotros sufrir, sufrir…., sólo cuando no queda otra.

         Estamos en la revuelta, imprevisible y entretenida primavera, dos días en uno, paciencia.

 

 

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