Volare, oh, oh

Teniamos pensado subir un pico de esos a los que no va nadie, por una zona poco frecuentada, una de esas rarezas nuestras por la que nos que nos dá de vez en cuando.

 

Subiendo por la A6 vimos un espesísimo montón de nubes pegado en las cumbres más altas, al tiempo que observábamos como hasta los arbustos se agitaban muy alegremente. El cambio de planes, como tantas veces, nos llevó hacia El Escorial, nuestro refugio en caso de marrón por las zonas más altas. Primero pensamos en el S. Benito pero la dirección y fuerza del viento nos hicieron cambiar de parecer. Se imponía una ruta menos agitada.

 

Tranquilamente iniciamos la subida al Abantos, pasando por el Arca del Helechar hasta el Pto de Malagón, continuando hasta la cumbre pasando por la Cruz de Rubens. Allí nos peleamos un poco con el fuerte viento. Avanzar de frente era dificil, de lado se trastabilleaba y de cola se corría más de la cuenta. Eso sí, a cambio la visivilidad era estupenda, bueno menos Madrid que se veía borroso como casi siempre. Viendo peligrar nuestra integridad física, poco tiempo dedicamos a ver el panorama, así que empezamos a bajar por la cara sur. A los pocos metros la cosa empezó a mejorar, hasta el punto de que al lado de unas ruinas bajo unas enormes peñas que nos protegían del viento, decidimos comer disfrutando del sol primaveral.

 

Fué un excelente día después de todo.

 

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