Pedriceando

No solemos frecuentar mucho La Pedriza, y la verdad es que es un lugar incomparable,  lleno de sorpresas de todo tipo. Te puedes encontrar “enriscado”,  gateando, descolgándote de una rama cual Tarzán o dando saltos inverosímiles…..muy, muy entretenido.

  Entramos desde El Tranco y subimos casi sólos al lado del Manzanares que aún baja espléndido y continuamos hasta el Giner evitando “la autopista”. A partir de ahí ya empezamos a encontrar más gente. Pasamos por el Tolmo, contemplamos El Hueso y llegamos al collado de La Dehesilla.

     Sin parar seguimos por el camino de “los abismos” (cosas nuestras), hasta llegar a tener el Yelmo a la vista. Pasmados quedamos viendo el mogollón de gente que había en la zona de la chimenea, lo que nos indujo a pasar de subirlo. Bajamos a La Pradera y casi entramos en shock, !!no había nadie, nadie, ni los caballos!!, pero ni en el Rompeolas. Sólo dos cordadas en la parte más occidental del Yelmo. En el crudo invierno suele ocurrir, pero en un día soleado…..Repuestos del soponcio disfutamos de la soledad, fué estupendo. Buscamos un buen mirador donde sentarnos a comer y ¿como no?, el sol se tapó un poco, pero así todo se estaba la mar de bien.

      Ya bajando entre charlas y chascarrillos volvió a salir la vieja idea de hacer “la integral”, aplazada varias veces por motivos varios. A ver si de este año no pasa, que nos vamos haciendo mayores.

      En cualquier caso, hay que volver más a menudo por “La Pedri”.

 

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