Sierra de La Puebla

Para rematar el puente de Mayo, nos hemos ido a la Sierra de La Puebla. Era el día ideal para subir a la Peña de La Cabra, mirador espléndido donde los haya. Más fresco de lo que pensábamos por culpa de unas finas nubes altas y un airecillo de esos que cortan el cutis que al menos propiciaba una buena visibilidad. Elegimos la ruta más corta porque queríamos hacer también un poco de turismo rural.

        Desde el Pto. de La Puebla, subimos tranquilamente, por el Cerro Portezuela. Una vez rebasadas las antenas, ya entramos en el típico entorno de toda esa sierra. Praderas con curiosos afloramientos de piedras afiladas como cuchillos, matorral, más piedras, de colores animados por pequeños destellos de mica que brillaba con aquel sol velado y….. los hitos tan carácterísticos de aquella zona. Es un paisaje un poco duro, bastante solitario en el que predominan el verde y el gris, con alguna nota de color que le dan las flores en primavera. A pesar de eso ó quizá por eso nos encanta. Después de un buen rato disfrutando de las vistas y el silencio en la cumbre regresamos.

    Si la subida hasta el puerto es entretenida, la bajada puede ser muy emocionante, espectaculares las dos, eso sí. Es una carreterita rally, de esas que también le gustan a los moteros, con algunas curvas bien cerradas. Ya en Puebla de La Sierra degustamos el bocata y después dimos una vuelta viendo buena parte de la exposición de esculturas que tienen repartidas por el pueblo y los alrededores.

     El viaje es un poco largo pero vale mucho la pena, los pueblos de aquella zona aún conservan su identidad.

    Es La Sierra del Rincón.

 

 

 

 

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