En busca del Rayo Verde

Después de unos días de respiro volvió el calor a Madrid, y en esos casos no hay nada mejor que subir a la Sierra para disfrutar del aire un poco más fresco. En algo menos  de media hora pasábamos de 32 grados en la meseta a 25 grados en el puerto de Navacerrada.¡ No estaba mal la temperatura para dar un paseo!. Y más un miércoles, con la sierra desierta.

       Eran las 7 de la tarde, y empezando agosto teníamos aún 2’5 horas de luz por delante, así que nos pusimos a andar. Siete Picos era el objetivo de los 5 que nos habíamos animado a esta salida vespertina. Fuimos andando y poco a poco pasaron los picos por delante, iluminados por una luz de tarde preciosa. En alguno de ellos al subirlo soplaba una suave brisa, incluso fresca, y hay quien sugirió abrigarse ¡Qué loco! Anduvimos casi dos horas y calculando próxima la puesta de sol dimos la vuelta antes del quinto pico, para volver y trepar  al más alto, donde está el punto geodésico, y sacar unas fotos.

  Bajamos del pico para cenar en su base, eran ya pasadas las 9 y hacia hasta frío asi que hasta nos  pusimos algo de abrigo. Mientras “cenábamos” uno nosotros se acordó del rayo verde. Estuvimos atentos al horizonte, por si acaso se dejaba ver. Leyenda urbana, efecto óptico… Viendo lo rápido que se ponía el sol alguien dijo ¿Habéis visto lo rápido que nos movemos? Certeza absoluta. Pensamientos  científicos  en un atardecer  de verano…

  Pronto el sol se había puesto, cerramos mochilas y empezamos a andar de vuelta al coche. No hizo casi falta el frontal, salvo el la zona de bosque; la luna aunque a medias iluminaba suavemente. Y poco antes de las 11 estábamos de nuevo en el párking.¡Vuelta a la realidad!

            

Carlota

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