Las Cinco Lagunas de Gredos

Después de un agradable desayuno, empezamos a hora temprana nuestra ruta con destino a Cinco Lagunas. Lo primero que nos llamó la atención fue la falta de agua del rio Tormes y lo seco que estaba todo el terreno. Tras cruzar el rio y el pequeño arroyo que hay más adelante comenzamos nuestra subida por un robledal y unos hermosos prados donde tranquilamente pastaban unas vacas con sus crías. A pesar de la hora temprana que era la temperatura era elevada y eso añadió dificultada a la ruta. La subida fue tranquila y relajada sin hacer ninguna parada hasta llegar al Chozo de La Barranca.

                                      Tras la corta parada para beber un poco de agua continuamos nuestro ascenso. Es desde aquí donde empieza realmente la parte bonita y entretenida de la ruta, por un pequeño sendero que va ascendiendo poco a poco salvando pasos rocosos con un desnivel no muy pronunciado hasta que llegas al desvío del sendero que asciende hasta 5 Lagunas y que lentamente, sin grandes sobresaltos (pero con mucho calor) vas ascendiendo con alguna parada para poder disfrutar del paisaje que vas dejando atrás. Cuando estábamos casi coronando el ascenso no encontramos con un grupo de montañeros bastante numeroso que venían desde el otro lado de la montaña a los que gustosamente les cedimos el paso. Cuando llegamos a la cima la vista que tienes de lo dejado atrás merece la pena, pero la vista de lo que tienes por descubrir es preciosa, aquí te encuentras con la primera de las lagunas. Paras disfrutas y continuas con tu camino para ir poco a poco descubriendo cada una de ellas.

   La luz y el silencio que tuvimos era realmente merecedor del esfuerzo realizado.  Montamos nuestro campamento en la cuarta laguna. Después de comer unos decidieron seguir caminando y otros decidimos que una buena siesta al sol era una opción estupenda. La tarde la pasamos muy divertida y relajada. Después de muchas risas antes de dormir y contemplar un cielo estrellado espectacular, amanecimos más tarde de lo que esperábamos, noche para unos fría, para otros luminosa pero agradable e inolvidable para todos. Valoramos y comentamos si hacer la ruta circular o no, opción que descartamos por la duración de la misma, comenzamos a desayunar y recoger para empezar de nuevo el regreso hacia los coches. Como dato curioso, en la paz y soledad de la laguna, en la noche, únicamente vimos algunos frontales que indicaban que no estábamos solos, razonamiento poco realista, pues cuando emprendimos la marcha nos juntamos en algunas zonas más técnicas con una fila de no menos de 15 personas. Abandonábamos todos a la vez el mismo lugar.

  Aun siendo lineal  la ruta, siempre el sentido inverso te deja sorpresas nuevas a la vista, ángulos distintos, luces diferentes, en definitiva, disfrute y más disfrute de un  paisaje tan agreste. Hicimos una bajada muy entretenida por un buen caos de rocas con una verticalidad importante, poco a poco nos fuimos alejando del precioso circo glaciar. Y así, de muy buen humor y con un canturreo constante de todas las canciones que se nos venían a la mente, fuimos descendiendo y pasando un paisaje de alta montaña a zonas de robles y caminos agrícolas. El peso cargado y la distancia recorrida ya se hacía notar cuando en el último tramo de la pista vimos de lejos los coches y con gran tristeza volvimos todos a la realidad. Una vez más la magia de la montaña realizo el efecto terapéutico que tanta satisfacción  produce. Preparando ya la siguiente, nos supo a poco.

 

Gracias a todos por tan buen compañerismo, voluntad y ganas de hacer que experiencias así sean  inolvidables.  Pepa

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