Empezando 2018

Dos de nosotras tenemos por costumbre de empezar el año en la montaña, más arriba o más abajo según el tiempo permita y  el castigo que el cuerpo lleve. Este año se nos unió una buena amiga, paisana para más señas. Así que con buen día y ganas de andar al sol, salimos el trío camino de Miraflores pensando en ir al Perdiguera.

                                                                  Buscando una nueva ruta, que es más entretenido, subimos por un camino bastante destrozado (las motos parece ser) una buena cuesta preguntándonos si no nos habríamos pasado con el turrón. Llegadas al Pico de La Pala, de modesta altura pero espléndido mirador, nos recibió una ráfaga de frío viento que casi nos tira. Después de abrigarnos convenientemente, miramos alrededor y no nos gustó mucho lo que vimos. El dichoso viento traía una amenazadora nube que empezaba a cubrir la Najarra, La Morcuera y nuestro destino, así que sin más aspavientos y cuidando de no salir volando, dimos la vuelta buscando otro camino diferente para bajar. Descubrimos la llamada Senda de Paco, muy chula, con cómodas zetas, bien marcada y buenas vistas. El sol se iba velando y la sensación de frío aumentando a causa del viento. Unas amigables piedras a un lado del camino, nos abrigaron mientras comíamos el bocata acompañado de una entretenida charla. Una vez cumplido el trámite, continuamos el camino en busca del coche para ir a tomar un café calentito y convenientemente acompañado, ya que según pudimos comprobar y a pesar de los supuestos excesos, aún subimos las cuestas con cierto salero.

       Al final nos salió una circular de tres horitas muy chula y apropiada para cualquier día que no haya muchas ganas de andar. Pero eso sí, cuesta arriba y cuesta abajo como está mandado.

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