Siguen las borrascas

Por la mañana caía agua….cantidad. Pero no faltaba ni uno de los que habíamos acordado salir. Alguien en un mensaje preguntaba si no sería mejor llevar el neopreno y otros se llevaron el paraguas. Todos (elegantes que somos) perfectamente vestidos para la ocasión y dispuestos a poner a prueba la impermeabilidad del equipo. La moral del personal estaba alta, más que nada porque los “meteos” anunciaban una ventana con sol y todo a media mañana.

     En el alto del León nos encontramos con el resto del equipo y en medio de la niebla y una lluvia discreta, acordamos volver al Valle del Río Moros a ver el Salto de La Trucha del que nos habían hablado los amigos de S. Rafael. El plan era otro pero con un día tan perro lo mejor era hacer algo tranquilo.

       Mismo sitio y casi la misma hora pero diferente. Para empezar había más árboles y ramas caidos que la semana anterior. La nieve que habíamos pisado, bajaba en regatos más o menos atropellados por las laderas hasta el río Moros que iba desbocado, precioso. El cielo gris, niebla, y…esa luz especial que da al bosque el rojizo tronco de los pinos, sobre todo cuando están mojados; ah! y llovía un poco.

                                           Un pié delante del otro nos fueron llevando por la pista valle arriba sorteando los tramos de nieve y hielo, en animada charla. Pasado el embalse del Tejo, abandonamos la pista en “más o menos por aquí”, porque el sendero (que por lo visto hay) estaba tapado por la nieve. Tan embalados íbamos, que casi nos damos de bruces con el muro del embalse de Las Cabras. Lo arreglamos volviendo para atrás unos cuantos metros y allí estaba, rugiendo, sólo para nosotros el Salto de La Trucha.

  Encantados de la vida nos acercamos al embalse del Tejo que hace un més estaba en las últimas, y ahora suelta agua por el aliviadero. Para volver nos buscamos una variante, porque la misma pista otra vez, era demasiado!!!. Llegamos a los coches, nos sacamos lo mojado (prueba superada) y a comer cada uno a su casa.

     La ventana?, se quedó en ventanuco por el que vimos un poquito de cielo y otro poco de sol velado.

 

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