Junio

Habíamos acordado ir al Pto de Canencia, Chorrera de Mojanavalle, Perdiguera…., lo que el día diera de sí. Del grupo inicial, quedamos dos y una aspirante.

      Salimos con lluvia, llegamos a Miraflores con lluvia, el Pto de Canencia además con niebla, podía ser peor. La aspirante (si lees esto va con cariño) no se achicó ante el panorama. Con decisión bajamos del coche y mientras nos pertrechabamos para la lluvia, llegó el peor, la niebla espesó tanto que no veíamos más allá de nuestras narices. “Ni La Chorrera vamos a ver, y si vamos al de Navafría que está más bajo?, por lo menos no habrá niebla”. Tal cual estábamos al coche y para abajo. Cuando salimos de la nube no hizo falta decir ni pensar nada, solo aprovechar un día que de momento pintaba bien.

                           Tras pagar la entrada (5€ desde S. Isidro hasta fin Septiembre), llegamos al aparcamiento en medio de un verde lujurioso y los rayos de sol que se colaban entre los pinos. El Chorro está espectacular. En sus inmediaciones nos sacamos todos los pertrechos para la lluvia; entre el solcito y las escaleras del mirador estábamos a punto de ebullición.

       Viendo unas amenazadoras nubes sobre la meseta segovina, calculamos que aún teníamos algunas horas de cuartelillo, así que subimos hasta el mirador de las Cebedillas, de ahí al refugio de Regajohondo, en busca de algún sendero para incorporarnos al cordal de Las Picardeñas pasando por el Refugio de Navalcollado.

  Comimos en lo alto sobre unas peñas, al sol naturalmente, con los pinares de Navafría a nuestros pies, la Peña Buitrera enfrente y el Pico del Nevero con sus neveritos como está mandado. Pero sin perder de vista las negras nubes que se iban acercando; así que sin más historias bajamos, bajamos y bajamos hasta llegar a la terraza del restaurante que allí hay para tomar un refresquillo aprovechado los últimos rayos de sol.

           Al llegar a nuestra base nos recibieron un fuerte viento, una granizada, un rayo por allá. Era otro día completamente distinto. La aspirante? bien, se hace de la partida dispuesta a compartir nuestra procelosa vida.

 

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