Paseillo

Esta es una breve crónica de lo que pudo ser y no fué. Madrugamos para ir a dar una vuelta mañanera por Siete Picos. Subiendo por la carretera ya vimos que no pintaba bien pero continuamos hasta el Puerto de Navacerrada para dar la vuelta que no era cosa de hacer una pirula; no sólo había niebla, llovía.

  Saliendo de la nube echamos un vistazo y comprobamos que hasta Las Machotas se cubrieron entre que subimos y bajamos. Pero como siempre hay remedio para todo, nos fuimos a dar una vuelta por el Bosque de La Herrería a ver que nos daba de sí. Impresionante; los robles y los castaños con sus hojas nuevas, flores por todos lados, las piedras cubiertas de verde y brillante musgo rebosante de agua, los pájaros cantando como locos y las vacas viendo la vida pasar mientras cuidaban de sus curiosas crías. En el collado de Las Machotas, topamos con la nube así que a bajar por aquí y por allá por aquello de no hacer el mismo camino.

                           Subian otras gentes, unos como nosotros (montañeros rebotados)  y otros paseantes ocasionales. A tan aguda conclusión llegamos observando las vestimentas.

 

 

 

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