Veraneando

Pudiera parecer que estamos desaparecidos, en cierto modo sí. El verano es tiempo de dispersión; hay que asomarse al mar, ir a las fiestas del pueblo o algún destino exótico. Bueno el caso es que ya nadie está un més entero de vacaciones y ese ir y venir propicia que al menos dos, queden para dar una vuelta. Siete Picos, Las Canchas, El Telégrafo eso sí, siempre buscando la sombra que el sol quema, son algunas de las vueltas que hemos dado.

  Siguiendo esta máxima ayer fuimos hasta Valsaín para, por las Peñas de La Chorranca, subir hasta el Chozo Aranguez; a la sombra casi hasta la misma puerta. Empezamos a andar con buena temperatura por el bosque aún verde. Entre robles primero y pinos después, ganando altura llegamos a La Chorranca que baja bastante bien de agua para la altura del año en que estamos. La rebasamos y fuimos en busca de un camino para llegar al Chozo; llegamos casi sin darnos cuenta. Había un grupo de ciclistas y algún andarín. Parece que vamos mejorando, a pesar de que cada vez va más gente por allí aún se mantiene bastante limpio y entero.

  Eran las doce; el aire y la altura nos hacía sentir cómodos pero el sol que nos daba en la cabeza, estaba produciendo un efecto un tanto pernicioso mientras obsevábamos la achicharrada pedrera que Claveles y Peñalara han dejado caer con el paso del tiempo. Nos oímos decir: “por aquí por allí se pueden subir sin problema hasta la Majada Hambrienta”. Por suerte antes de atacar, una mirada atenta nos mostró una buena tormenta en la zona del Reventón y una aproximación de nubes con dudosas intenciones acompañadas de un aire revoltoso. No le dimos más vueltas al fin y al cabo las piedras quedaban ahí, así que  emprendimos la bajada acompañando a un arroyo que, hasta su encuentro con otro, propiciaba una pequeña y sombreada pradera donde comimos acompañados por el sonido del agua.

                              Comentando que la tarde parecía mejorar, reanudamos la marcha buscando el lado menos vertiginoso de la ladera en la que estábamos, para evitar la pista que es por donde van los demás. Lo que empezó como un divertimento acabó como una necesidad, buscando la linea recta para llegar lo antes posible. El cielo estaba oscureciendo y se oían truenos cercanos; ya cerca del coche empezaron a caer unos buenos goterones mientras algún rayo amenizaba la fiesta.

                                          Nos salió bién, quedaba liada una buena.

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