Por el Abantos

El tiempo no termina de estabilizarse; por suerte las mañanas están agradables y tranquilas, así que madrugamos un poco más de lo acostumbrado para terminar pronto.

       Para hoy teníamos varias alternativas, pero después de mirar para arriba y uno que tenía que volver temprano, nos decidimos por el Abantos. Elegimos el camino menos frecuentado, quizá el más duro y que más nos gusta. Por la Solana del Barrancón subimos poco a poco, después de negociar con unas vacas enseñoreadas del camino. Lo que faltaba! con la pereza del verano aún por sacudir y ahora esto, señor, señor. Llegados a una cierta altura se remansó la cuesta, tomamos aire, le hechamos un vistazo a Cuelgamuros, dimos un par de tragos y…. nos fuimos en busca de los pozos de nieve.

   Cumplida la misión continuamos hasta enlazar con el camino que viene o va, según se mire, al Puerto de Guadarrama. Unos cuantos pasos más y allí estaba la cumbre esperando por nosotros y tropecientos más que llegaban por los caminos habituales. Allí nos dejó nuestro compañero de la prisa mirando el Monasterio, bañado por una extraña luz que le daba un aire un poco inquietante. A todo esto el cielo se había ido llenando de nubes y en el llano a lo lejos se veían caer un par de chaparrones, por lo que decidimos acortar un poco la ruta. Paramos a comer más abajo con el sonido de algún trueno que otro por encima de nuestras cabezas.

   Volvimos a cruzarnos con las vacas a las que saludamos como a viejas conocidas y al coche. Salió una buena excursión con un desnivel y horario aceptables para la reentré.     Ya en la A6, caían unos goterones….

 

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