Unos por aquí, otros por allá

Las agendas personales (que bonito queda) han propiciado que unos tuviesen disponible el sábado y otros el domingo, así que vamos a ir por partes.

         EL SÁBADO unos cuantos se dieron cita para dar una vuelta por La Pedri. Subiendo del Tranco a La Dehesilla se encontraron a dos lidiando con El Tolmo. Pasaron por el Yelmo para volver al punto de partida. Dicho así parece poca cosa, pero puntúa doble porque por lo visto pasaron mucho calor y eso machaca mucho.

 

EL DOMINGO otros pocos fuimos de paseo por Cueva Valiente. Por casualidades de la vida los tres, de la misma ciudad, aprendices en su día de un cierto estilo de hacer montaña que se da en aquella esquina del mapa.

             El caso es que milagrosamente fuimos capaces de hacer enterito el tramo del GR88 desde S. Rafael al Collado del Hornillo, de Segovia a Ávila sin control. Continuamos subiendo por un sendero hacia un cerro lleno de trincheras, parando de vez en cuando en algún “balcón” observando y comentando lo que teníamos a la vista. Subiendo el último tramo paramos a charlar un rato con otros caminantes encontrados en La Bola la semana pasada. Por fin la cima, llena de colores; pocas veces hemos visto tanta gente por allí. Por cierto, algúnos cafres arrancaron la puerta metálica del refugio, la foto es del año pasado; mejor no hacer comentarios.

         En realidad nuestro objetivo era la propia cueva. Desde arriba no es fácil pero sí entretenido; así que por donde mejor pudimos y casi rodando llegamos al punto de acceso que cada vez está mas complicado. El matorral ha crecido y espesado mucho, da la impresión de que no se puede pasar peri sí. Estába preciosa y….sin mosquitos!!. Al rato un grupito que la andaba buscando precisó de nuestras indicaciones para llegar. Allí los dejamos después de darle las pertinentes instrucciones para llegar a la cima por un sendero como Dios manda, que lo hay.

   Bajamos al Peñoncillo, donde dimos buena cuenta de la pitanza charlando sobre nuestros lugares y amigos comunes, fué muy divertido. Continuamos en busca del camino que baja desde el Collado de La Gargantilla  y de paso, encaminamos a una pareja despistada hasta nuestro comedor, otra buena acción del día.  Ya entrando en S. Rafael y comentando la estética de los diferentes casoplones que nos íbamos encontrando, fuimos a aterrizar en una estupenda terraza para rematar.

   

Día perfecto, calor ni un poco.

 

 

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