Otoño

La convocatoria tuvo poca respuesta, pero sí éxito. Dos dispuestos a pasar un buen día son inbatibles. La propuesta era la Senda Ecológica de Canencia; pero cual, la “normal” o la “alternativa”?. Quien nos conozca ya sabe la respuesta.

  Ayer llovió (parece que mañana también) así que hoy era el día, todo limpio y reluciente, el musgo pletórico, los abedules y los helechos cambiando de color, los acebos llenos de bolitas rojas y los pinos con ese color tan suyo que cuando están mojados resulta más cálido. Todo ello acariciado por unas nubes bajas que iban y venian abriendo y cerrando ventanas. Sólo faltaba el olor a setas.

                                            Por un precioso camino (habeís leído bien) llegamos a la Chorrera de Mojanavalle que de momento está en chorrito, después de pasar por el Abedular a donde llegamos por un pinar trufado de tejos. Continuamos hacia La Perdiguera pasando por el espléndido corral que está en las praderas por encima del Chorro. De ahí para arriba nada; La Najarra no se ve, La Perdiguera tampoco…..estamos bien, mira por donde el GPS sirvió para algo; en estas situaciones no tiene precio.

   Continuamos andando, el airecillo y la niebla húmeda no eran la mejor invitación para sentarse a comer. Salimos de la nube, charlando y disfrutando de las vistas nos acercamos al Puerto con intención de tomar el bocata allí, pero…..era tal el guirigay que espantados y casi a la carrera subimos hasta un sitio que acabábamos de pasar muy bonito y solitario.

           Día perfecto a pesar de todo.

 

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