Una vuelta por ahí

Este otoño alborotado que nos lleva de la manga corta al forro polar y viceversa, este fin de semana nos prometía nubes bajas y un poco de lluvia. En vista de lo cual optamos por dar una vuelta mañanera, que la tarde pintaba peor. Así que La Jarosa fué el por ahí; buen refugio cuando la cosa no da para mucho.

 

Con las nubes 200m por encima de nuestras cabezas, empezamos a andar por el Camino  del Agua, sorteando los enormes charcos que habían dejado los últimos chaparrones. El Arroyo del Picazuelo iba llegando, saltando de piedra en piedra, camino del embalse intentando rellenarlo que aún le falta. Los árboles y arbustos de las orillas daban el toque de color sobre el fondo verde de los pinos en una mañana gris y templada.

  Pronto entramos en la niebla, que por suerte no era húmeda. Llegamos a un collado y  luego por aquí y por allá, deambulamos por donde teníamos más o menos previsto, con la sensación de estar en un lugar desconocido. Tiene su gracia ver como los caminos desaparecen delante y detrás de tí.

  Encontramos un par de caminantes, dos corredores y un par de parejas paseanedo el cesto de las setas, mas vacio que otra cosa; mal año este. Saludamos, cambiamos algunas palabras con los que tuvimos más a tiro y continuamos con nuestras cosas hasta que una inspiración en forma de finas gotas nos dijo que era el momento de regresar.

  Para cuando entramos en el coche llovía.

 

 

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