Ese día especial

Puede decirse que la temporada “oficial” terminó ayer. Empiezan las fiestas de Navidad y todo se trastorna un poco entre idas, venidas, fiestas y saraos, que no todo es ir al monte. Claro que algunos siempre encontraremos un hueco, aunque sea pequeño, para respirar un poco de aire fresco en escapadas casi clandestinas.       Una mañana nublada y fresquita nos esperaba en lo alto de Collado Villalba, donde nos encontramos unos cuantos con la intención de dar un paseo mañanero por la Sierra de Hoyo.  El fresquito se nos iba quedando en las primeras cuestas de esta sierra pequeñita y peleona. Resoplando más o menos, llegamos a la Peña del Águila donde paramos para hacer alguna foto mientras charlábamos con un veterano que por allí andaba. Fotos, charla y contemplación del entorno, son las mejores excusas  que conocemos para recuperar el resuello sin perder la dignidad. De ahí a la Peña Hastial fué coser y cantar, era el punto más alto del recorrido previsto y estuvimos un buen rato contemplando las vistas. Al reanudar la marcha viendo el reloj nos dimos cuenta de que íbamos un poco justos, había que recortar. Lo planeado y lo que sale a veces no tienen mucho que ver, pero explicación tiene, éramos muchos y estábamos parlanchines. Como se trataba de llegar a la segunda cita del día en hora, que somos gente seria, entramos en la primera senda, bajando a la derecha, que a mano vino mientras el sol se iba asomando tímidamente entre las nubes.

                 Así sin prisas (a la hora prevista) nos encontramos con el resto de la “peña”, los papis con los peques, los que se habían ido de cena el día anterior….. Todos juntos un año más compartimos mesa, mantel y viandas entre charlas y risas.

   Uno de nuestro veteranos (que no pudo venir, lástima) ha ya tiempo acuñó dos frases míticas, a saber: “Otro éxito del Denali” y “Larga vida al Denali”. Pues eso.

 

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