Una mañana invernal

Parece que por fin viene el invierno, con retraso, al menos así nos iban avisando. Pues allá fuimos, a recibirlo a El Escorial.

 

La mañana estaba tranquila, fría, con un cielo lechoso que anunciaba nieve. Aparcamos en El Romeral y sin muchos preámbulos tiramos monte arriba, un poquito de cuesta y otro poquito de llaneo nos llevaron a topar con un enorme grupo de excursionistas y un rebaño de vacas que también andaba por allí. Los despistamos con un quiebro en busca de senderos perdidos por la ladera. Llegados al camino de Los Llanillos encontramos varios ciclistas, uno de ellos conocedor de la zona, nos contó cosas interesantes.

 

Poco después llegamos al Barranco de La Cabeza que era lo que andábamos buscando. Es una bonita y empinada subida de alrededor de 300m, que termina por una canal herbosa entre grandes piedras en el Cerro de La Cabeza. Para entonces hacía rato que nevaba, lo que nos hizo ir muy atentos para no resbalar en las piedras y la hierba húmeda. Casi en la salida había un hito, superviviente testigo del camino que un día hubo por allí.

 

Como la borrasca venía del O en lo alto del cordal nevaba un poco más, por suerte sin viento, mansamente. Visto el panorama (ver, ver poco) emprendimos la bajada hacia el Pto. de Malagón mientras los copos iban creciendo en tamaño y adornándonos el camino.  Por Las Hayas, bajamos rápidamente (es un decir) hasta el parking que ya empezaba a acumular nieve, momento perfecto para irse.

 

Más o menos cuatro horas de trajín para 555m. de desnivel.

 

 

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