Empezando Febrero

Pensando en un aspirante mal pertrechado, nos planteamos una excursión ni muy alta (por la nieve y el viento), ni muy larga; luego salió otra cosa. La Pedri era el escenario.

La noche del sábado la nieve bajó más de la cuenta, por lo que la pista a Canto Cochino estaba cerrada porque en algunos puntos era una auténtica pista de patinaje. Así que caminito de Quebranta Herraduras “pa´lante” sorteando el hielo que había en el camino, nos dispusimos a disfrutar de dos rarezas, a saber: Canto Cochino sin coches y La Pedri con nieve, no mucha, la suficiente para darle un toque diferente.

  

Pasamos el resbaladizo puentecillo por encima de un Manzanares muy alborotado y enfilamos el camino al Collado del Cabrón iluminado por el sol que se colaba entre los pinos, muy atentos a no dar un resbalón inoportuno. Solitos en el collado disfrutamos de la vista y el silencio para poco después, ir en dirección al Puente de Los Pollos acompañados por el sonido de nuestras pisadas en la nieve. Lo vimos pero no subimos, lo dejamos para otro día; piedras, nieve y hielo juntos no son muy de nuestro gusto. Seguimos en dirección a los Cuatro Caminos y cuando encontramos un mirador al sol, paramos a comer entre unas piedras que nos protegían del viento.

  

A nuestra izquierda el Pájaro y La Dehesilla, en la ladera de enfrente, las placas que hay por encima del Giner cubiertas de hielo brillaban al sol, espectacular.

 

Naturalmente no fuimos callados todo el día, la excursión fué lo suficientemente larga como para arreglar el país primero y después el mundo, que hay que ir por orden. El aspirante no vino (muy a última hora avisó) se lo perdió. Nosotros? pues…. anduvimos unas cuantas horas, subimos y bajamos un porrón de metros, pisamos nieve, hielo y la única avería fué un roto en un plumas que arregló la única e insustituible cinta americana.

 

El día estaba frío pero hicimos como que no nos dábamos cuenta; mejor imposible.

 

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