Madrid – Ávila – Segovia

Salimos en misión especial, algunos de los de siempre y dos nuevos socios que resultaron ser una excelente compañía a los que dimos conveniente bienvenida; cuesta arriba y demás, que encajaron sin pestañear ayudando con entusiasmo.

                  Nos hemos apuntado a una iniciativa de la Fmm para que las mujeres se animen a salir a la montaña. Esto supone preparar una ruta y llevar a los que se apunten el día que nos toca, 30 de Marzo. Y como somos un poco responsables, fuimos a repasar un recorrido que nos gusta a ver que tal. Cabeza Renales desde El Espinar.

 

Empezamos a andar con una mañana gris, ventosa y fría, por una pista que sube sin parar hasta que se termina cerca de la cumbre. Primera en la frente: cancela enorme y candado enorme, cerrado claro. Menos mal que un oportuno roto en el muro permitió el paso sin fatigas. En busca de un supuesto sendero por donde continuar (según un track descargado de algún sitio), topamos con muros, espinos, piedras, encharcados y hierbas resbaladizas que amenizaron la subida. Allí mismo decidimos que no era lugar para llevar a gente que no sabemos si es ducha en estas lides. Por lo que libres de presión, tiramos a nuestro aire mientras pensábamos en otra posible ruta más sosegada.

 

La cima nos recibió con un viento fuerte y frío que no impidió disfrutar de la gran panorámica y hacer alguna foto. De allí bajamos en busca del Mojón de Las Tres Provincias, punto algo confuso porque empezamos a andar desde Segovia, llegamos por Madrid, pero Ávila parecía descolocada, mas bien en el sitio de Madrid; cosas de las lindes y los que mandaban.

           Con el viento más calmado y con sol fuimos en busca de uno de nuestros lugares favoritos del que disfrutamos un rato. Cumplido esto aún nos quedaba la inquietante foto del día, al principio o final (según se mire) del Camino del Ingeniero, que no sabemos como interpretar.

  

Ya por fin enfilamos el bonito Camino de Sta. Quiteria, mientras el cielo se iba volviendo más amenazador. Paramos a comer rápidamente en un rinconcito abrigado y continuamos hasta llegar a El Espinar en compañia del alboroto de las aguas del Ayo. del Boquerón.

Una entretenida y sorprendente excursión con más cosas que descubrir, que dejamos para otro día.

 

 

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