La mina de plata

Huyendo de las zonas más frecuentadas, nos hemos ido por tierras de Bustarviejo que tiene algunas rutas interesantes. Otra mañana soleada y ya van…., esto no es un invierno decente; no hace frío, no nieva, no llueve…… Mal que nos pese y visto el panorama, no nos queda otra que disfrutar de lo que hay.

        El viejo camino hasta el Puerto de Canencia (bien bonito) sube al tran tran, ofreciendo un par de miradores estupendos, lástima de la bruma que enturbia el horizonte. Al llegar al Collado Cerrado, la cosa cambia. De repente la cuesta se empina y el camino pasa a ser un sendero que juega al escondite. Más bien que mal y trepando alguna piedra que otra, llegamos a la Cabeza de La Braña, nuestro punto más alto de hoy. Mientras bajábamos hacia el Collado Abierto, íbamos calculando el tiempo de ida y vuelta al Mondalindo; decidimos dejarlo para hacer una circular otro día, vamos un poco justos. Así que nos dedicamos a buscar un sitio al abrigo de un molesto y frío aire que andaba suelto por allí arriba y comimos disfrutando del calorcito del sol y las vistas.

  Reanudamos el camino en busca de nuestro segundo objetivo y casi principal: ni más ni menos que la Mina de Plata y la Torre del Indiano. El camino de bajada empieza bien, pero de pronto de desploma y nos obsequia con un reguero de piedras suelta que ya, ya. Por fin llegamos a la torre. Vemos la maquinaria que queda por allí, la bocamina, hacemos fotos, leemos los paneles informativos, examinamos el entorno…..”Mirad en aquella ladera hay otras dos entradas, una pequeña y el Pozo Maestro más arriba, en aquella escombrera” dijo la Voz que de vez en cuando nos mete en algun lío. Dicho y hecho, muy fácil no estaba menos mal que no era mucha subida pero la bajada…..tuvimos que concentrarnos para no acabar rodando pero con el objetivo cumplido, faltaría más.

  Siendo legales como somos, hemos de reconocer que al Pozo Maestro también se puede llegar por un camino bastante decente con letrero y todo, pero…..y el rato que pasamos y las risas que echamos, que?. No aprendemos, pero nos divertimos aunque parezca raro.

       Con tanto trajín, nos vino bien el tiempo que no empleamos en ir al Mondalindo.

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