La Sierra del Rincón

No llegan a 2000m los picos de esta sierra, pero se pueden hacer buenos desniveles por unas laderas empinadas, escasas de senderos árboles y agua, pedregosas, de matorral impenetrable, buenas vistas y con una belleza diferente, algo dura quizá. Además conviene informarse en la temporada de caza, no vaya a ser.

Una carretera con curvas de mucho “ambiente” (de un lado y de otro) que sube desde Prádena, nos llevó a la bonita Puebla de La Sierra, único pueblo del valle.

Llegamos sin novedad, enteros. Así que sin perder el tiempo, cruzamos el Ayo. de La Puebla y para arriba 650m sin respiro, por senderos más o menos visibles entre el matorral recién cortado (un golpe de suerte). A continuación un endemoniado cortafuegos-pedrera nos llevó hasta un alto que nos sirvió para tomar un poco de aire. Pero no había terminado la cosa, nos esperaba aún una especie de trepada por unas pequeñas canales de piedra descompuesta la mar de entretenidas. Tanto trajín, al sol la mayor parte del tiempo y por encima de los 20º, casi nos mata; menos mal que íbamos vestidos de verano.

Por fin llegamos al Collado Llano y…..OOOH!!!, a nuestros piés los embalses de la zona Este brillando al sol y las Canales de La Peña de La Cabra. A lo lejos las sierras de Guadarrama y Ayllón con la poca nieve que le queda, La Cabrera, La Pedriza….. De golpe olvidamos las penurias. De ahí a la cumbre de la Peña saltando de piedra en piedra, ya fué coser y cantar.

Bajamos para continuar en dirección al Pto. de La Puebla escudriñando con atención la ladera que nos esperaba, en busca de una supuesta cañada de la que no vimos ni rastro. Pero si encontramos un comedor con buenas vistas y el vertiginoso  cortafuegos que iba a ser el camino de regreso. Resignados y con la reductora puesta bajamos, para no llegar rodando sin querer a una pista que había más abajo. El par de kilómetros que anduvimos por ella nos supieron a gloria, por fín andábamos derechos!!!. Por cierto que en este tramo vimos unos cuantos robles portentosos, impresionantes aún sin hojas como están.

Paradita en el bar del pueblo a beber un refresco bien ganado, y la vuelta por la no menos interesante, preciosa y retorcida carretera que va a Robledillo de La Jara, con el permiso de un nutrido rebaño de cabras guardado por hermosos mastines.

Una preciosa, entretenida y esforzada circular, tanto andando como en coche.

Los que no conocían la zona, se llevaron una gran sorpresa y volvieron encantados.

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