Cuidando la cantera

Por fin conseguimos alinear a casi todos los planetas!. El día prometía ser propicio climatológicamente hablando. Teníamos fichada una tranquila pradera con buenas vistas, cerca del coche con: alguna piedra que trepar, un par de rústicas cabañas, bichos varios, flores que mirar y hasta un par de vacas que pasaron por allí….., el lugar ideal para la gente menuda. Así que se lanzó el bando convocando al personal y dando pistas  para llegar al punto de encuentro.

 

Por una parte los que han superado la etapa de crianza, después de cumplir con el deber ciudadano, partieron rumbo a Camorritos para dar una vuelta y hacer tiempo hasta la hora de comer. No hay nada mejor que una buena cuesta para abrir el apetito.

 

Con un molesto y fresco vientecillo fuimos en busca del Rio Pradillo para remontarlo hasta el chorro. Abandonamos el sendero y como íbamos sobrados de tiempo, fuimos en dirección a los Riscos de Cueva Lirón por esos otros caminos que no figuran en los mapas ni en los tracks y que tanto nos gustan. Como antes o después desaparecen hay que improvisar, así que medio trepando por aquí, sorteando pedrolos por allá, llegamos a la Senda Herreros adornada con curiosos hitos; los artistas también andan por el monte.

 

En la fuente de Los Acebos, entramos en el bonito Camino de La Cabra para ir a la Pradera de Aurrulaque. Una pasadita por los Miradores y ya bajamos hasta el Raso de Pedro Morales, donde habíamos quedado con el resto de la peña. A la hora prevista, guay!!

  Aquí empezó lo mejor del día. La alegría de encontrarnos con los que vemos con menos frecuencia, besos, abrazos, charlas, risas…….y los peques correteando por el prado a sus anchas bajo la atenta mirada de todos. Después de una buena sobremesa más o menos tirados o sentados por el verde, todos juntos hicimos el camino de vuelta hasta los coches.

               Ya andamos en busca de lugar para la próxima cita.

 

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