El gran espectáculo

Quedamos tres esta vez. Dos horas por delante de carretera, nos dieron para charlar de unas cuantas cosas. Llegamos al punto previsto con un día perfecto, buena visibilidad y un moderado aire fresco. Nos esperaba un bonito camino lleno de piedras, flanqueado por piornos en flor que aportaban color y fragancia al escenario.

       Al poco de empezar, una bifurcación nos detuvo. Una rápida ojeada nos decidió por el camino más directo hacia nuestro objetivo; en un pis pas alcanzábamos el cordal. Mientras observábamos el espléndido panorama, vimos bajar a Carmen e Isidro que habian subido antes con unos amigos; el frío viento reinante no les había congelado su cálida sonrisa. Tras el intercambio de saludos y breve charla, unos para arriba y otros para abajo.

 

En la cima, a pesar del “frisqui” estuvimos un rato observando las paredes y las estupendas canales de la cara sur, el Valle de Las Cinco Villas, el Miravalles, los Riscos del Tío Pasito, la Sierra de La Paramera, la del Valle, la Mira y la nieve que aún queda en las cimas del Circo de Gredos.

  Por hacer la circular de costumbre continuamos hasta el Alto de Los Corralillos asomándonos por aquí y por allá cuando de pronto….. una formación de águilas y aguiluchos (eso nos parecieron) levantó el vuelo delante de nuestras narices. Aún no habíamos salido de nuestro asombro cuando levantaron otras tantas y todas juntas se pusieron a evolucionar en busca de las corrientes. Parecían estar haciendo prácticas de vuelo porque de pronto se quedaban casi detenidas de cara al viento, para luego reanudar sus evoluciones. No sabemos cuanto rato estuvimos allí, ni frío ni nada. En muchos años trotando pos ahí habíamos visto cosa semejante.

  Cuando se dispersaron nosotros, aún en estado de shok, fuimos en busca de un lugar más abrigado donde comer. Liquidados los manjares continuamos en busca de un camino que nos llevó hasta el coqueto y bien cuidado Refugio de los Cervunales. Dentro otra sorpresa: colgadas del techo había unas pequeñas mariposas de color marrón completamente ajenas a nuestra presencia, ni se movieron.

  Salimos cerrando cuidadosamente la puerta y continuamos bajando y encontrando cosas: una fuente, un lagarto ocelado un poco perjudicado pasto de las hormigas, unos orondos bichos negros con algún toque de color seguramente parientes de los escarabajos…..,mientras el viento mecía las flores y las doradas hierbas.

 

Ah!, subimos al espléndido Torozo desde el Pto del Pico. Hicimos el desnivel y los kilómetros que tocaban en el tiempo más o menos previsto, pero haciendo nonor a la verdad, fué lo de menos.

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