El Mampodre

Esta vez unos poquitos fuimos a parar, a uno de los rincones más “frescos” del país, este tórrido fin de semana; sin duda el cielo nos proteje.

Cruzada la tostada Tierra de Campos, llegamos a la provincia de León y de pronto nos vimos rodeados de agua y verde; calor seguía haciendo, pero más llevadero. Antes de ir a nuestro destino (Maraña), una estrechísima serpenteante y preciosa carreterilla nos llevó al bonito pueblo de Lois, rodeado de prados, cumbres calizas y atravesado por el incipiente río Dueñas. Su preciosa iglesia llamada la Catedral de La Montaña no es su único atractivo; varias casas blasonadas y la Casa del Humo contribuyen a la interesante visita.

 

Reemprendimos el camino. Los que no conocían la zona estaban ojipláticos. Es el paraiso de cualquier montañero que se precie. El Macizo del Mampodre por su modesta altura (alrededor de 2.000m) hace que muchos no lo consideren pero, sobre todo en invierno, es más que interesante además de bonito.

 

El sábado a la 8h, emprendimos el camino dispuestos a seguir una ruta (bastante bien descrita) que parecía razonable. Un ancho camino entre verdes y floridos prados, vacas por aquí, caballos por allá, rodeados de bonitas montañas nos sirvió para calentar. Al rato guardamos el papel en el bolsillo y….a improvisar. Fuimos en busca de la sombra que aún proporcionaba la montaña, y al lado del Ayo. de Valverde para subir por el imponente valle del mismo nombre. Cuando convino lo abandonamos para encaramarnos al Collado del Canalizo. Desde allí la ruta es clara, así que entre algún hito que otro, piedras, pasto y florecillas de mil colores llegamos al punto más alto, zarandeados por un fuerte viento que nos ayudó a resistir el fuerte sol y la tremenda subida.

 

Allí, en el cielo, con una vista de 360º nos dedicamos a buscar algunas montañas conocidas en la lejanía. Por allá asomaba una de las colas del Embalse de Riaño. Del mar de niebla que cubría Asturias emergían los Picos de Europa, hacia el E la montaña Palentina, al O los Ubiñas… picos y más picos de laderas vertiginosas. A nuestor pies, en el Circo del Mampodre, un grupo de sarrios tomaba el sol tranquilamente en uno de los neveros que aún quedan. Sabíamos que estábamos donde queríamos el Mampodre según el IGN, pero en la chapa de la cumbre pone Peña de La Cruz, lo que nos llevó, mapa en mano, a dedicar un rato para desentrañar los misterios de este macizo, porque varios picos tienen más de un nombre.

 

Aún era temprano, el sol caía de plano y el viento iba amainado por lo que el calor empezaba a hacerse notar. Del cielo debió venir la idea de comer a la sombra, en el refu, arrimando una cerveza fresca al bocata. Pués….. para abajo buscando la ladera por donde aún corría un poco de aire; divinamente. La tarde la dedicamos a dar una vuelta por Riaño y ver las interesantes pinturas de su ermita.

                

Con un volveremos, nos despedimos de Maraña subiendo a la imponente Peña Hoguera por un empinado prado y bajando por el bonito y vertiginoso a ratos, Hayedo de los Reyes.

 

A grandes rasgos esta es la pequeña historia de un fin de semana bien aprovechado e inolvidable.

 

 

 

 

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