Vuelta a la Montaña

No es que la hayamos tenido abandonada durante el verano ya que quien mas quien menos ha seguido saliendo con amigos o solos, pero hacía tiempo que no nos juntábamos un grupo numeroso.

Con la previsión meteorológica en la mano habíamos suspendido una salida el sábado y habíamos visto que el domingo iba a abrir a lo largo de la mañana. Como el tiempo estaba todavía inestable decidimos ir a San Lorenzo de El Escorial porque al ser las montañas más bajas esperábamos que el tiempo fuera mejor.

Quedamos pronto porque la idea era comer en casa. Según salimos e Las Rozas empezó a llover y la lluvia nos acompañó buena parte del camino, pero justamente antes de llegar a El Escorial las nubes se abrieron y dejaron ver Abantos. ¡¡¡Teníamos nuestra ventana!!! A partir de ese momento el día fue espectacular, algo fresco al principio y a partir de media mañana muy apacible.

El punto de comienzo de la salida era la Ermita de La Virgen de Gracia y el destino Las Machotas, primero la Machota Baja y luego la Alta.

Gracias a las últimas lluvias el campo ha recuperado el color verde y el punto de partida se mostraba arrebatador. Empezamos a andar con el aire fresco de la mañana hacia la Silla de Felipe II con las primeras rampas empezamos a quitarnos algo de ropa.

En poco tiempo llegamos a la Silla de Felipe II donde un montañero más madrugador que nosotros nos hizo una foto de grupo.

Seguimos nuestro camino hacia la Machota Baja donde pudimos contemplar no solo El Escorial sino las nubes cubriéndolo todo más allá del pantano de Valmayor.

Bajamos de nuevo al collado de Entrecabezas para subir a la Machota Baja por un sendero entre piedras más exigente que nos regaló en un punto del mismo los frutos de una peonía.

Después de contemplar los caprichos de las piedras caballeras en los alrededores de la Machota Alta nos dirigimos hacia el pico de El Fraile, imponente como siempre.

Para no volver por el mismo camino y hacer la ruta circular volvimos por la Umbría del Valle, aunque unas vacas estuvieron a punto de impedírnoslo. Finalmente llegamos a la pista que lleva a la Silla de Felipe II y a partir de ahí cogimos un sendero que nos llevo de nuevo al punto de partida. El sendero bien podría llamarse del endrino por la cantidad que había de ellos.

Terminamos pronto y nos fuimos a tomar unas cervezas a El Escorial para seguir arreglando el mundo. Como siempre un buen día de montaña con una estupenda compañía y un tiempo de lujo

Esta entrada fue publicada en Salidas. Guarda el enlace permanente.