Otoño

El objetivo era deambular por el Monte Abantos en busca de los colores del otoño. A la convocatoria se unió un antiguo compañero que llevaba una larga temporada en el dique seco. Nos alegró mucho contar otra vez con su compañía. Ojalá se puedan reincorporar pronto otros que también andan un poco desconectados.

 

Quedamos en el parking que hay bajo la presa del El Romeral, al lado de su magnífica arca. La mañana estaba gris y amenazadora, pero la temperatura a pesar del vientecillo otoñal era más que agradable. Así que sin más emprendimos la subida en busca de nuestro camino favorito, a ver que nos encontrábamos; cada año es una sorpresa.

 

Los chopos, dorados, los alerces aún verdes, las hayas más o menos coloreadas, los robles cambiando el color, los cerezos amarillos…., una fiesta.

 

Seguramente tardamos más de la cuenta en llegar al Pto de Malagón, pero era dificil no pararse con frecuencia. Las nubes iban subiendo con nosotros, siempre por encima de nuestras cabezas y corrían empujadas por el viento, dejando a la vista ora esto, ora lo otro.

    

Andubimos un rato de pista hasta internarnos en un pinar, con el suelo tapizado de verde y diferentes tipos de setas, por un precioso sendero al lado de un escuálido arroyo que nos llevó al Portillo de los Pozos de Nieve. Previo paso por otro de nuestros rincones favoritos, llegamos al S. Juan. Poca cosa visto desde aquí, subir desde La Jarosa es otro cantar. Eso sí, las vistas estupendas.

 

  Retrocedimos un poco para acercarnos al Abantos, mientras nos llegaba algún despistado rayo de sol. El viento seguía soplando algo más de la cuenta, por suerte no era frío, y como no nos gusta sufrir (ni necesariamente) empezamos a bajar mientras se volvía a poner el cielo muy negro, pero la cosa no pasó de unas pocas gotas. Total que bajando, bajando….a comer a casa.

   

Todos hemos contribuido al reportaje gráfico de una preciosa excursión.

 

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