La Carretera de La República

Ante la duda nos habíamos citado a la entrada del Valle de La Fuenfría. Después de informanos de que la pista estaba limpia entramos. Aparcamos asegurando la salida que algo hemos aprendido; hay mucho desaprensivo por ahí que tira el coche sin preocuparse de si obstaculiza el paso de los demás. Hemos sido testigos de más de una macarrada.

 

Habíamos quedado con queridos amigos, antiguos socios del Club, a los que hacía tiempo que no veíamos. Casi nos tronchamos con los abrazos, seguramente cosa del frío. Todos curtidos en mil batallas, estábamos por la labor de pasar un placentero día de charla y paseo. Así que tras un breve cambio de impresiones acerca del negro panorama que teníamos encima nos fuimos al Pto. de La Fuenfría, ora por la Calzada Romana, ora por el Camino Borbónico. Estábamos solos, daba gusto sentir el crujir de la nieve bajo nuestras botas envueltos en esa luz especial de los días nublados en un entorno nevado.

 

Nuestros temores se confirmaron al llegar al puerto. Las nubes estaban pegadas 50m más arriba y hacía viento. Dispuestos a no sufrir ni un poco, pronto encontramos el rumbo. Tiramos por la Carretera de La República, más protegida hacia la zona de los Miradores de Los Poetas que se veía más despejada. Poca gente encontramos, varios esforzados ciclistas, tres o cuatro esquiadores y algún caminante que otro. Sin duda madrugar ayuda a la tranquilidad en las rutas más frecuentadas; bueno el día gris seguramente también tenía algo que ver.

 

 

Terminado el recorrido, volvimos a casa contentos después de un día perfecto.

 

 

 

 

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