Paseillo mañanero

Condición indispensable para hoy, era terminar temprano, así que elegimos un recorrido corto que no ligero.  Tempranito nos dirigimos al Valle de La Fuenfría, principio de la ruta, donde nos encontramos con el resto de la partida. La mañana estaba fría pero poco. Mientras nos poníamos las botas acordamos dejar las raquetas y llevar los crampones por si encontrábamos hielo en el camino.

        A poco de empezar a andar aprovechamos un claro del bosque bien soleado para retirar la primera capa de ropa (visto desde fuera), empezábamos a encarar la subida y mejor no ir muy abrigados. Entramos en la Vereda de La Piñuela que, por la Ladera del Infierno (merecido nombre), gana altura rápidamente y llega a la Pista Forestal de La Calle Alta. De ahí al Collado de Cerromalejo, un pis pas.

         A la Peña del Águila se puede subir por el GR-10 o por un senderito que hay en las inmediaciones, un poco más animado; ya imaginais por donde fuimos, no?. Sin mucha fatiga, porque la nieve estaba dura fuimos saliendo del bosque y parando de vez en cuando a hechar un vistazo al entorno que es espectacular. Y así burla, burlando llegamos a la cima. Como era de esperar el viento de los últimos días, había barrido prácticamente la nieve y helado la poca que queda.

        Con buena temperatura gracias al sol y el viento en calma dedicamos un buen rato al amplio panorama, mientras nos pregúntamos si de verdad estamos en invierno. La Mujer Muerta espléndida al otro lado del Valle del Rio Moros y en el fondo, el embalse del Tejo medio helado, reflejaba el azul del cielo; el de Las Cabras se veía helado por completo.

     Bajamos al Coll. de Marichiva donde pararamos un rato a comer un poco, y ya sin pérdida de tiempo continuamos hasta el coche, encantados de haber paseado los crampones.

        Sin duda una espléndida mañana muy bien aprovechada.

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Una mañana invernal

Parece que por fin viene el invierno, con retraso, al menos así nos iban avisando. Pues allá fuimos, a recibirlo a El Escorial.

 

La mañana estaba tranquila, fría, con un cielo lechoso que anunciaba nieve. Aparcamos en El Romeral y sin muchos preámbulos tiramos monte arriba, un poquito de cuesta y otro poquito de llaneo nos llevaron a topar con un enorme grupo de excursionistas y un rebaño de vacas que también andaba por allí. Los despistamos con un quiebro en busca de senderos perdidos por la ladera. Llegados al camino de Los Llanillos encontramos varios ciclistas, uno de ellos conocedor de la zona, nos contó cosas interesantes.

 

Poco después llegamos al Barranco de La Cabeza que era lo que andábamos buscando. Es una bonita y empinada subida de alrededor de 300m, que termina por una canal herbosa entre grandes piedras en el Cerro de La Cabeza. Para entonces hacía rato que nevaba, lo que nos hizo ir muy atentos para no resbalar en las piedras y la hierba húmeda. Casi en la salida había un hito, superviviente testigo del camino que un día hubo por allí.

 

Como la borrasca venía del O en lo alto del cordal nevaba un poco más, por suerte sin viento, mansamente. Visto el panorama (ver, ver poco) emprendimos la bajada hacia el Pto. de Malagón mientras los copos iban creciendo en tamaño y adornándonos el camino.  Por Las Hayas, bajamos rápidamente (es un decir) hasta el parking que ya empezaba a acumular nieve, momento perfecto para irse.

 

Más o menos cuatro horas de trajín para 555m. de desnivel.

 

 

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El Collado de La Ventana

Esta es la historia de un estupendo recorrido por la Pedriza Exterior. Como lo hemos tomado al pié de la letra, emprezamos por donde no va casi nadie, desde el Canto del Berrueco, exterior de todo, más ya no hay.                                                                                            La mañana está fría (-2º) pero soleada así que bien abrigaditos; hasta con gorros y guantes, iniciamos el camino que, por el Hueco de Coberteros,  sube hasta el Collado de la Dehesilla. Estaba en sombra, el suelo helado y las gayubas festoneadas de escarcha. Pero pronto empezó a sobrar ropa, al fin y al cabo el camino, aunque suave, era cuesta arriba.

      Llegamos al La Dehesilla que ya estaba al sol y tras unos minutos empezamos la parte más entretenida del recorrido. Con todas las antenas bien desplegadas para localizar las marcas del camino, algunas borrosas; nos encaminábamos al Laberinto.  Alrededor de 330m. de desnivel nos separaban de nuestro destino, mucho no es, pero divertido….. a tope.

                         Tuvimos que echar mano de todas nuestras habilidades:  trepas, te arrastras, destrepas, un rato vas derecho como corresponde y….. vuelta a empezar. Un buitre en lo alto de un canto espectacular seguía atentamente nuestras evoluciones, resultaba un tanto inquietante, estaría esperando algo?.

      Tanto trajín no impidió que disfrutáramos de las vistas, las piedras caprichosas y hasta un momentito de charla con una antigua compañera de aventuras que encontramos. Al paso por la Pared de Santillana observamos unos instantes un par de cordadas, cosa poco frecuente por lo lejos que queda, aunque sigue siendo uno de los capítulos que no deben faltar en el historial de un buen escalador.

         Por fin avistamos el Cerro de Los Hoyos, la Torre de los Buitres y el Collado de La Ventana. Allí mismo en lo más alto disfrutando del lugar y del momento, comimos mientras identíficábamos todo lo que teníamos a la vista, lamentando como no? la falta de nieve. El regreso fué más tranquilo para compensar, 700m bajando sin parar, de buen camino eso sí, por el sendero que baja por el Lomo. Nos asomamos a la lagunilla que estaba helada en su mayor parte y continuamos en busca de la Senda de La Abutarda.

  

Lo peor del día, Madrid en la lejanía con una espesa nube gris encima.

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